Packaging y marketing van de la mano.
En nuestra antigua web teníamos un apartado en el que se decía “Imposible imaginar producto sin envases”, y es que ¿alguien sabe de algún producto que hoy se venda sin algún tipo de envoltura? ¡Podemos asegurar que no!
Cuando una marca quiere destacar y distinguirse de la competencia y más si tienen un producto similar, apuesta e invierte por un buen packaging. Cada vez más el diseño de packaging está alcanzando la importancia que se debería de haberle considerado desde hace mucho tiempo atrás. Pero hoy, es indispensable debido a la feroz y gran competencia existente en el mercado.
Vamos a poner un ejemplo de algo cotidiano como la fruta. Cuando estás en la sección de frutería y ves unos kiwis y unas frutas de la pasión, ¿dónde te acercarías antes (sin contar su sabor): a un fruto color marrón con pelito o a una exótica pieza de color fucsia con caprichosos salientes? Siempre una buena presentación va a generar un primer impacto indiscutible, va a generar valor. Esta sería una primera razón para invertir en el diseño del packaging.
Son pocas las empresas ya que cuando piensan en la estrategia de marketing global de la marca no dejan fuera de sus responsabilidades el tema del packaging. Está al mismo nivel de importancia y de desarrollo que el propio producto de venta.
Un packaging bien diseñado con una buena aplicación de sus gráficos tiene el potencial de captar por sí solo la atención del consumidor en el punto de venta. Segunda razón. Ya no solo captar su atención, si no cambiar la percepción del producto y/o su marca, su valor económico, la implicación de la marca con el medio ambiente, generar confianza, etc.
Y una potente tercera razón es la experiencia del consumidor. Hoy más que nunca es vital conseguir que el packaging contribuya a una experiencia para el consumidor final fácil, emocionante e innovadora. Que lleve al cliente a obtener un “placer extra”, a conseguir una experiencia única, que consolide el valor imaginario que le había otorgado al producto y por lo tanto también a la marca. Hasta el punto es así que ya hay términos para definir una mala apertura, un mal desembalaje. Este es el “wrap rage”, el término relacionado con la frustración que resulta de la incapacidad de abrir cualquier tipo de empaque de una manera rápida.
Como se comprueba, todas están relacionadas con aspectos intangibles, con sentimientos del consumidor que hasta el momento dependía de la publicidad que se hacía del producto, pero el packaging hoy es una herramienta determinante en la decisión de compra. Hay marcas que han conseguido ser estandarte de estas experiencias de “unboxing” como puede ser Apple. Hay estudios que confirman que el 87% de los clientes de cualquier producto de Apple guardan sus cajas durante años.
¿Quieres que los clientes guarden las tuyas?

